Casa Rural Atardecer en Gredos 1 y 2, con piscina y barbacoa

Casa Rural Atardecer en Gredos 1 y 2 son dos casas independientes en San Bartolomé de Tormes, en Ávila, con vistas a la sierra, piscina, jacuzzi y barbacoa. Encajan con parejas y con quien viaja con perros, siempre que acepte unas normas estrictas y que parte de las instalaciones se comparte.
Mapiola es un blog de viajes: esta no es la web oficial de Casa Rural Atardecer en Gredos 1 y 2.
Dónde está Casa Rural Atardecer en Gredos 1 y 2 y cómo llegar
Las casas están en la plaza Mayor de San Bartolomé de Tormes, un pueblo pequeño de Ávila, en Castilla y León. Según la ficha, el aeropuerto de Salamanca queda a 91 km, así que conviene llegar en coche. Una reseña añade que lo más cercano de tamaño es Barco de Ávila.
La ubicación se vende por la tranquilidad y por las vistas directas a Gredos. Eso sí, es un pueblo con vecinos, no una finca aislada. Un huésped recomienda parar en Ávila a comprar comida antes de subir.
Cómo son las casas
Son dos alojamientos independientes pensados para parejas o familias, con salón, comedor y cocina totalmente equipada. Los huéspedes dicen que no falta nada, hasta el punto de poder olvidarse de salir. Estos son los detalles que más pesan.
- La casa 2. La ficha habla de dos dormitorios, dos baños, balcón y terraza con vistas a la montaña, además de ropa de cama y toallas.
- La piscina y el jacuzzi. Varios huéspedes elogian la piscina, ni fría ni profunda, y el hidromasaje.
- La barbacoa. Un huésped la señala como lo mejor de la casa, junto al jardín.
- Los extras. Desayuno continental, dardos, televisión de pantalla plana y rutas por la sierra a un paso.
Qué destacan los huéspedes
Casa Rural Atardecer en Gredos tiene 4,1 sobre 5 en Google con 27 opiniones, y la nota engaña. La mayoría de las reseñas son de cinco estrellas, y las pocas críticas son muy duras. Es un sitio que polariza.
Lo bueno se repite. Muchos huéspedes elogian a Rosa, la propietaria, por atenta y cercana, y por darles ideas de qué ver. También valoran el silencio, las vistas a la sierra, la limpieza y que los perros se sientan bienvenidos. Varios mencionan que fueron con sus mascotas sin problema, incluso con cuatro.
Lo que conviene saber antes de reservar
Aquí están las pegas, y no son pocas. Las tres reseñas críticas coinciden en varias cosas, y alguna reseña positiva admite que hay normas claras.
| Lo que gusta | Lo que conviene saber |
|---|---|
| Vistas a la sierra y mucha tranquilidad | Es un pueblo con vecinos, se oyen los ruidos |
| Piscina climatizada, jacuzzi y barbacoa | Según varias reseñas críticas, la piscina y la barbacoa se comparten con la casa de al lado |
| Propietaria muy atenta | Algunos huéspedes la sienten demasiado presente, con entradas frecuentes a la finca |
| Aceptan perros | Dos reseñas hablan de cámaras en zonas comunes |
Hay normas estrictas. Los huéspedes mencionan no lanzarse de cabeza a la piscina, no jugar con balones y usar gorro de baño. Una familia con niños pequeños lo vivió como una limitación. Otro huésped dice que la descripción no coincidía con la capacidad real, porque no había seis camas. Confirma siempre cuántas camas hay y si la piscina es privada o compartida, porque la ficha y las reseñas no coinciden.
Para quién es y para quién no
Yo lo elegiría para una pareja o un grupo pequeño de adultos que busca desconectar, con o sin perro, y que no tiene problema con seguir normas. Con la piscina climatizada, el jacuzzi y la barbacoa, es un buen plan de fin de semana.
No lo recomendaría para un grupo de amigos que quiere ruido y libertad, ni para familias con niños muy activos. Tampoco si te molesta compartir espacios o notar a la propietaria cerca. Si es tu caso, prueba otra opción de la zona, como Hostal Yuste, en Garganta la Olla, o Hotel Mirador del Arlanzón, en Los Balbases.
Qué hacer en la zona
El plan principal es caminar. Los huéspedes dicen que la ubicación es perfecta para hacer rutas por la sierra de Gredos y que hay pueblitos cercanos donde perderse. La ficha también menciona el esquí y una piscina cubierta cercana.
Para ir de compras, para tomar algo o para comer fuera, Ávila queda de camino y es la parada que recomiendan los propios huéspedes. Después, vuelta a la casa a disfrutar del silencio.













